La violencia a las mujeres trans e identitarias

lunes, 29 de noviembre de 2021

Las víctimas del femicidio y el transfemicidio son incontables. La ausencia de estas vidas nos convoca a seguir alzando la voz por las que no pueden hacerlo y nos motivan a seguir acompañando las luchas y denuncias. En este espacio hablaremos de manera breve sobre la violencia ejercida hacia las personas trans e identitarias, para comenzar les invito a preguntarse ¿cómo podemos contribuir a disminuir o eliminar la violencia ejercida a estas poblaciones? es una pregunta incómoda e inconclusa, cuya respuesta solo se la puede tener en tanto se tenga conciencia de estas realidades.

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La violencia se comprende como el uso de la fuerza para dominar o imponer con  el fin de excluir, menospreciar, cegar, engañar y ¡sembrar desvalores!. Entre quienes la ejercen prima el desprecio por la vida, alimentando de un falso sentimiento de fuerza y poder. 

Las víctimas del femicidio y el transfemicidio son incontables. La ausencia de estas vidas nos convoca a seguir alzando la voz por las que no pueden hacerlo y nos motivan a seguir acompañando las luchas y denuncias. En este espacio hablaremos de manera breve sobre la violencia ejercida hacia las personas trans e identitarias, para comenzar les invito a preguntarse ¿cómo podemos contribuir a disminuir o eliminar la violencia ejercida a estas poblaciones? es una pregunta incómoda e inconclusa, cuya respuesta solo se la puede tener en tanto se tenga conciencia de estas realidades. 

¿Quiénes son las personas trans e identitarias?

Las personas trans e identitarias o intersex, son aquellas personas cuyos cuerpos, acciones, forma de vestir e imagen no responde a los estereotipos de género propuestos por la sociedad heteronormativa, que establecen normas socioculturales específicas para hombres y mujeres, asignando a cada uno y una acciones, roles y comportamientos tanto sexuados, como sociales. Por consiguiente, quienes se salen de estas normas y no encajan con los modelos constituidos, son tachados de extraños y raros que deben ser alejadas de los espacios públicos, porque su sola presencia cuestiona a las estructuras sociales, históricas, antropológicas y religiosas, induciendo así a una clase de violencia que se presenta de diversas formas y que queremos compartir de forma breve.  

La mayoría de las personas cisexuales se sientan cómodas habitando su propio sexo físico “femenino o másculino”, lo que les permite desarrollar un sentido de derecho sobre su propio género. Estas personas consideran que este hecho los posiciona en un lugar de privilegio que utilizan para socavar el género de las personas transexuales. Para estas personas Alexa es el señor o es él y no ella, la mayoría de  bromas que se hacen a expensas de las personas trans se centran en la ridiculización, la burla y la negación en las que se usan palabras despectivas o chistes transfobicos como “hombres que se visten de mujer” o bien “hombres que quieren cortarse el pene” esto más que transfobia es trans-misoginia, término acuñado por Julia Serrano en el 2007. Lamentablemente esta forma de violencia es frecuentemente utilizada por algunos medios de comunicación.

Por otra parte, históricamente hemos visto que la exclusión y la resistencia a la aceptación de la población trans por algunos sectores feministas y fracciones de los colectivos LGTBI, en los años 60 y 70 los consideraba una amenaza para los movimientos feministas emergentes. La antropóloga Margaret Mead (1901-1978) en el año 1945 y la filósofa Simone de Beauvoir (1908-1986) en el año 1949, en sus libros modificaron el concepto de mujer, lo que provocó que las feministas se dieran a la tarea de defender estos nuevos postulados, ocasionando que por décadas se marca una tendencia de desconfianza y de resistencia a la aceptación de una feminidad trans, porque veían en esta forma femenina una amenazaba a sus objetivos de decodificar la construcción del género femenino tradicional, que es resultado de la construcción patriarcal y machista.   

En la actualidad entre los grupos feministas que descalifican a las mujeres trans, tenemos a las TERF “Trans-Exclusionary Radical Feminist” que en su traducción literal al español significa "Feminista Radical y partido Feminista Español” que tenia como presidenta a Lidia Falcón, la autora del libro “Fémale Eunuch” y la feminista Germaine Greer, quien dio declaraciones a la BBC en 2015 aludiendo que las mujeres transgenero "no son mujeres".


Los cuerpos “no normativos” de las personas trans e identitarios cargan a diario con una estigma de muerte y de exclusión. Ser reconocidos como raros o “queer acuestas”, término que en la teoría trans, aclaró, toma un sentido muy diferente al que se le da en la “teoría queer”. Este término en la teoría trans invisibiliza y anula su presencia, es decir, estás ahí pero te ignoro, no te tomo en cuenta  y te excluyo como ser o como persona en todas las áreas posibles. 

Patricia Jung y Ralph Smith en 1993 en varios artículos y en su libro “heterosexismo”, mencionan que existe una forma de colonialismo binario sexual, donde la teología tradicional y patriarcal justifica y promueve en el cristianismo un tipo de violencia heteronormativa o violencia de la normalización “así lo que no se encuentra encasillado dentro del binomio masculino/ femenino, debe ser cambiado, normalizado, desterrado, o demonizado.” pág. 59. Las formas de violencia que desencadena este tipo de normativa, es la verbal, que consiste en llamar anormal a las personas diferentes y la fundamentalista religiosa, que consiste en condenar y justificar la exclusión desde una visión literalista de la Biblia.

Otra forma de violencia es la eclesiástica. La mayoría de iglesias tradicionales se han ajustado a un modelo de heterosexualidad obligatoria, por tanto las personas de los colectivos LGTBI que logran ser miembros de alguna congregación son aceptados en virtud de  una “tolerancia”, pero sin o pocas opciones que los posicione en un lugar igual a los y las miembros de la congregación. El encuentro con Jesucristo en estas iglesias esta condicionada a que si se les admite y si son personas gay o lesbianas, deben separarse de su compañero o compañera y si son personas trans, deben vestir según su sexo biológico y revertir las operaciónes que se hubieran realizado. 

A través de lecturas literalistas de la biblia relacionada a temas como la familia tradicional y la reproducción, acompañada de discursos sobre  la ideología de género condenan la vida de las personas trans e identitarias y  por medio de terapias de conversiones buscan convencerlas  de que la orientación sexual y la identidad de género son enfermedades que pueden curarse.  Según la página en internet “Salud con lupa”, 65 personas buscaron ayuda psicológica entre los años 2017 y 2019 para sanar la depresión, la ansiedad, los traumas e intentos de suicidio causados por estas terapias de conversión. Aunque no existen cifras oficiales varios países registran cientos de denuncias realizadas por la población LGTBI, donde indican que estas terapias de conversión en iglesias y organizaciones son torturas que inducen al  suicidio.

En relación a la violencia física, el informe emitido por la Redlactrans el 2012 expresa que entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2011, el 80% de casos de asesinatos a personas trans en el mundo ocurre en Latinoamérica, sumando un total de 826 casos, para el 2020 en el mundo se contabiliza un aproximado de 3664 casos de transfeminicidios. Uno de los casos más sentidos fue el de Juliana Giraldo Díaz en Colombia, quien fue asesinada por un soldado. 

Por décadas la violencia ha normalizado el miedo, el rechazo, el odio y la transfobia, todas estas incitadas por las estructuras elitistas y fundamentalistas que han originado que estas poblaciones tengan que vivir en extrema pobreza por falta de oportunidades. Viviendo siempre a la merced de constantes abusos y explotaciones, sus cuerpos son violentados por el hecho de ser mujeres trans, por ser pobres, por no encajar en los estándares de belleza, por ser latinas,  por ser indígenas o por ser afrodescendientes. Lo que le impide beneficiarse de derechos fundamentales  como el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad corporal, a un empleo digno, a la educación, a la salud, así como a las libertades de asociación y libre expresión. El número de personas trans que han logrado iniciar sus estudios y completarlos es muy reducido,  el estigma de la imagen y la voz, les impide el acceso al mundo laboral es por ello que según Redlactrans, una inmensa mayoría de mujeres trans en America Latina y el Caribe tiene como principal medio de subsistencia, el trabajo sexual. 

Aún quedan otras formas de violencia que son necesarias visibilizar como la mutilación de niños intersex en los hospitales, el bullying en los centros de estudio y trabajo y los suicidios de adolescentes trans e identitarios, todas y todos ellos violentados solo porque son personas diferentes.
 

Bibliografía de referencia:

Whipping Girl. A Transsexual Woman on Sexism and the Scapegoating of Femininity. 

Las terapias de la tortura. Salud con lupa en https://saludconlupa.com. 

Córdova Quero. Sexualizando la Trinidad. Aportes desde una Teología de la Liberación Queer a la Compresión del Misterio Divino. En Cuadernos de Teología 30, 53-7.

Boletín "Importancia de Ser Iglesia" 2020, No.02.

AA Salazar: Soy trans, soy humana, no soy Queer.

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